domingo, 7 de julio de 2019

Medir la fragilidad del anciano


En un artículo publicado en la revista Archives of Internal Medicine del 25 de Febrero de 2008, miembros del Grupo de Investigación para el Estudio de las Fracturas Osteoporóticas (The Study of Ospeoporotic Fractures Research Group) se proponen averiguar si el índice CHS (siglas de Cardiovascular Health Study) utilizado hasta ahora para definir el síndrome de la fragilidad en el anciano, que consta de 5 componentes, dado que es poco práctico para su aplicación en la clínica, podría ser sustituido, con el mismo valor predictivo, por un índice más simple.

¿Qué es el CHS?


El índice CHS diagnostica la fragilidad del anciano, y predice sus negativas consecuencias, ante la presencia de 3 de los 5 siguientes componentes: pérdida de peso no intencionada, paso lento, agotamiento, escasa energía y debilidad.

El grupo investigador ha llevado a cabo un estudio prospectivo en una población de 6.701 mujeres de 65 años o más. El objetivo ha sido comparar, en esta población de ancianas, el índice CHS, compuesto por 5 componentes, con un índice más simple identificado con las siglas SOF (por Study of Osteoporotic Fractures), en el que se manejan tan solo 3 componentes:

  1. Pérdida de peso de un 5% o más, sea intencionada o no.
  2. Capacidad para levantarse de una silla 5 veces sin utilizar los brazos.
  3. Reducido nivel de energía, identificado sencillamente por la respuesta no a la pregunta “¿Se encuentra lleno de energía?

Las mujeres ancianas que no presentaron ninguno de estos 3 componentes del índice SOF se calificaron de “robustas”, las que tenían 1 componente se calificaron como “pre-frágiles”, y las que tenían los 3 componentes como “frágiles”.

En un seguimiento de 9 años, las caídas fueron comunicadas cada 4 meses en 1 año. La incapacidad (definida como 1 o más “handicaps” en la realización de actividades instrumentales necesarias parar un vivir cotidiano independiente) fue valorada a los 4 años y medio del seguimiento, y las fracturas y la muerte a los 9 años del seguimiento.

Los resultados fueron los siguientes: la definición de fragilidad en los ancianos, realizada con el índice SOF (que solo consta de 3 componentes) tiene similar valor predictivo de un incremento del riesgo de consecuencias adversas como caídas, fracturas, incapacidad y muerte, que el índice CHS, que consta de 5 componentes, menos práctico de aplicar.

La conclusión es la siguiente: el índice SOF para definir la fragilidad en el anciano, un índice más simple, ya que sólo consta de 3 componentes, predice el riesgo de caídas, incapacidades, fracturas y muerte con la misma eficacia que el índice CHS, más complejo y menos práctico, que consta de 5 componentes.